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Autor Tema: Notas para un curso de iluminación. La luz en estudio, la luz naturalista  (Leído 1618 veces)

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De la creación de la luz en estudio. La luz naturalista

Dos son las actitudes creativas posibles para escribir con luz: buscar la luz o crearla. Para buscarla consiste en encontrar donde está aquella con la que mejor escribimos  lo que queremos decir, partimos de una escena iluminada que retocamos lo justo y necesario para conseguir que nuestra cámara vea lo que vemos con los ojos. Para crear la luz partimos de una escena oscura, el estudio, y vamos encendiendo nuestrso focos hasta conseguir el resultado pretendido.
Tu cámara no ve como tus ojos, tu cámara exagera el detalle de los tonos medios y los pierde en las luces y las sombras. Nuestros ojos adaptan la visión del detalle a la voluntad de nuestra mirada. Para que la cámara vea lo que nuestro ojos ven hay que actuar sobre a luz, sobre la exposición o sobre el revelado.
Hay tres maneras de iluminar,  naturalista, artificiosa y abstracta. No hay que confundir la iluminción naturalista con la natural. La natural es la que encontramos en una localización iluminada por la luz del sol, ya sea directa, filtrada por las nubes o los visillos o reflejada por la luna, la pared de enfrente o la que entrando por la ventana se reverbera en la habitación.
La luz artificiosa no hay que confundirla con al luz artificial.  La artificial es la que generamos mediante nuestras lámparas.
La luz naturalista toma como referencia la luz natural, con al que nos hemos criado y a la que estamos hechos. La luz artificiosa es luz puesta que no remite a una escena natural usual.  Cuando se crea a propósito es una potente herramietna expresiva, pero suele ser en lo que cae el iluminador inexperto o el poco sensible a las posibilidades y el lenguaje propio de la luz.
La luz abstracta no trata de crear referencias espaciales, es luz artificiosa llevada al extremo.

La luz día es el modelo de la luz naturalista. Mucha de la luz artificiosa es naturalista rutinariamente realizada sin partiendo de reglas que definen la función de las  luces pero realizadas sin cuidado.

Para dotar de volumen y textura a las figuras  coloca un foco a semejanza del sol, que marque una dirección para la luz, arroje unas sombras  sobre lo que las figuras tienen detrás y cree un sombreado sobre la propia figura que muestre su volumen. Se llama principal a esta luz.
Para dotar de profundidad al espacio separa los términos. La única manera de hacerlo consiste en superponer claro sobre oscuro u oscuro sobre claro.  Un foco que desde detrás se dirija hacia donde la cámara está dibujará una línea de luz sobre las formas opacas creando la ilusión de un espacio intermedio entre frente y fondo. La luz de contra que separa las formas debería estar en la misma línea que une la principal con la figura par a no hacer artificial la escena.
Para crear el estilo de tu foto añade o quita luz del lado en sombras. Se llama relleno a esta luz. La luz de relleno no debe arrojar sombras en dirección contraria a la luz principal, por ello la luz de relleno se debería colocar siempre como una batería frontal de focos justo detrás de la cámara o envolviendo a la escena. Cuanta más luz de relleno añadas más aclaras la profundidad de las sombras y menos contraste consigues.
Para crear sombras de bordes duros, emplea luces que sean pequeñas de tamaño comparadas con la distancia a las que se colocan de la escena. Cuanto más grande sea el ángulo que desde la escena abarque el tamaño del foco, más suave será su luz y más difuminados los perfiles de las sombras.
Una escena debería tener un negro de referencia, un blanco de referencia y un tono medio de referencia. Ninguno de ellos tiene por qué cubrir un área importante de la imagen, basta con que se hagan visibles, marquen los límites tonales de la escena.
Hay dos maneras de crear la escena de luz. Para la primera centra tu atención en la luz principal. Enciendela, mide su luz y contrólala hasta que te de la que quieres. La luz la creas tu, ajustas la luz a tus deseos, no el diafragma de tu cámara a la luz disponible.  Para medir dirige el fotómetro hacia la luz y hacia la cámara, procura que no haya mucha diferencia y, si la hay, decide qué diafragma emplear así se la imagen que queiras crear. Una vez tengas el foco principal, ajusta el relleno y la contra a ojo.
Un esquema para optimizar el rendimiento del trabajo en el estudio
La segunda manera, más recomendable para actuar diligentemente, consiste en partir de la luz de relleno, ajustarla y entonces ajustar la principal. Para operar así haz esto: primero enciende todas las luces, porque hay que trabajar siempre con todos los focos encendidos. Mide la luz de relleno. Para ello usa el difusor plano del fotómetro y, si no o tiene, tapa con la mano la calota esférica para que no de la luz del foco principal. Si piensas que es preferible apagar éste foco yerras, porque no te interesa la luz que da el foco de relleno, sino la luz que viene de su dirección que es la que da él más la que del foco principal rebotado en el estudio más la luz parásita que pueda venir desde la misma.
Ajusta la iluminación del relleno hasta que tengas el diafragma que quieres para las sombras. Ahora apunta con tu fotómetro al foco principal y ajustalo hasta que te de el contraste que quieres trabajar.  Una vez hecho esto mide con el fotómetro dirigido hacia la cámara. Piensa en qué diafragma tienes en las sombras (relleno) cual en la luz (principal) y cual hacia la cámara y así tendrás una idea de cómo quedará la escena en tu foto. Por regla general el diafragma medido hacia la cámara debería ser el adecuado para ajustarla, pero tienes que tener en cuenta que donde quedan las sombras y las luces  dentro de la gama tonal en comparación con esta medida hacia la cámara, para ello tienes que conocer la curva de respuesta de tu película o, al menos, cual es su latitud, su rango de luces y su rango de sombras. La latitud es la máxima diferencia que admite el material sensible entre los tonos blancos con detalle y los negros con detalle. El rango de sombras es la diferencia entre el negro con detalle y el tono medio al que ajustas el diafragma. El rango de luces es la diferencia entre este tono medio en el que cae el diafragma y el blanco con detalle.
Si abres el diafragma algo más de lo que mides hacia la cámara aclaras los tonos alejando las sombras de la imagen de las sombras de la escena y metiendo las luces de la escena dentro de las luces de la imagen. Si cierras el diafragma oscureces la fotografía, bajando las sombras de la escena dentro de las sombras de la foto y bajando las luces de la escena alejándolas de las luces de la foto.
Recuerda siempre que ante todo, la exposición no es un ajuste técnico sino un ajuste creativo. Que no hay una exposición “correcta” sino tan solo apropiada para la imagen que queires dar y que es tu voluntad como fotógrafo el que decide el aspecto final que quieres para tus fotos.
La razón de que esta manera de trabajar sea más productiva está en que al dejar todas las luces encendidas y ajustar en primer lugar la de relleno consigues el contraste que deseas mucho antes y apenas si tienes que retocar las potencias. Piensa esto, la figura está iluminada por los lados con la luz de relleno y por uno solo con la principal. Si mides la luz de relleno en el lado en que solo ella actúa, dado que ahí no cae la luz principal, el diafragma se mantedrá constante, inalterable, hagas lo que hagas con el foco principal. Al ajustar entonces éste solo modificas el contraste, no el diafragma de las sombras. Si lo hicieras al revés, ajustando primero la principal, al cambiar la potencia de la de relleno también cambiarías el diafragma del lado más claro, donde caen los dos focos, por tanto tienes que volver a ajustar la principal, con lo que habrás modificado de nuevo el contraste, entonces ajustas de nuevo la de relleno y cambia la luz del lado principal... y así hasta que poco a poco te vas acercando a los valores deseados. Para ir rápido, primero ajusta la luz de relleno, despúes, la principal. Por eso a esta manera de trabajar se le llama de luz de base y contraste, porque la luz de relleno establece la exposición base a partir de la que se crea toda la estructura luminosa de la escena.
De las ventajas de trabajar con una aproximación de luz de base y contraste hablamos en otro artículo.